William Henry nació en Mánchester en 1774 y destacó como una figura clave en la química británica.
Además de su labor científica, ejerció la medicina, combinando el rigor del laboratorio con el cuidado de los pacientes.
Su legado literario es sorprendentemente prolífico, con un total de 52 obras publicadas a lo largo de su vida.
Aunque es reconocido por sus aportaciones químicas, su bibliografía abarca temas tan diversos como la historia, la biografía y la descripción geográfica.
Su obra Swimming destaca como uno de sus títulos más emblemáticos dentro de su extensa producción escrita.